1 de marzo de 2010

PIPO CINCINNATI

Vivir en la ruina absoluta. Pero con onda. 
Se puede subsistir después de la hecatombre emocional?

Pipo sabe que la astucia ya no alcanza. Merodea los bares de San Telmo haciendo el bien, pero desde el mas profundo mal. Sin sangre, sin sal.
Son años de calle, con una guitarra de Antigua Casa Nuñez afinada medio tono arriba y esos dos únicos pares de Wrangler setentosos. Los borcegos militares se pudrieron en la suela.

En los ochenta cantaba temas de los Abuelos en la plaza y sacaba una moneda. Los noventa fueron crueles y hasta se tuvo que ir de la pensión. Un par de años girando con el circo, recorriendo el conurbano y trabajando, noche a noche, de payaso. Tuvo el mejor sexo de su vida con la enana de la troupe; hasta que le rompió el corazón.

Volvió a la viola y a pasar la gorra. Ahora San Telmo está lleno de turistas. Hay alemanes que le dan 20 mangos por una versión Sid Vicious de Cambalache.
Pero el tiempo le duele, igual que la frazada húmeda que lo cobija debajo de la autopista.
Ser tan punk lo lastima, lo hiere en lo mas profundo. Pero que otra le queda? Cajero de supermercado chino? 58 pirulos y a la bolsa.

Pero cada vez que pasa por el bar de Norma, se derrite de a poquito ante su musa y le canta algo de Sandro. Con los 66 bien puestos pero baqueteados, ella se le ríe en la cara y le da una birra sin nada a cambio. Una lamparita alumbra el boliche y al cuadro del Che atrás de la barra. No es el Che, es Claudio, el hijo de Norma que murió en Malvinas. Según ella no murió, sino que jamás volvió. Cual es la diferencia?

En Pipo no hay rencor. Tampoco resignación ni bronca. Sus surcos en la cara son los años y las derrotas dignas. Y su arte es tan puro, tan real, que no es para nadie. Se puede ser artista para nadie mas que para uno mismo? Te juro que si.

Una noche antes del año nuevo, le pidió prestada al pibe de la esquina la bolsita con poxirán. Y vos te creés que Pipo le dio una lección de moral? O qué, a ésta altura de su vida, se iba a clavar un "quick fix" de pegamento? No. Metió el dedo en la bolsa, lo untó con calma y se pegó él solito, de manera artesanal, el diente que se le había caído al mediodía....
El pibe, asi como estaba y con el viaje que tenía, se puso a llorar y lo abrazó.

Pipo es así. Te mata. Como la humedad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

PIPO, SIEMPRE TUVO ESE NO SE QUE CON LOS NIÑOS