10 de marzo de 2010

OLAS DE MIEDO

El genio incomprendido. El guitarrista que emerge desde el océano de feedback. Pero fundamentalmente, el tipo que le devolvió la vida al poeta maldito del rock n'roll.

La única y fortuita vez que vi a Robert Quine en persona me petrificó con la mirada. Yo habia entrado a Carmine St. Guitars en NYC buscando alguna guitarrita rara y zurda para poder probar. Encontré esa Danelectro china que sonaba un montón y que terminé comprando por menos de 300 dolares. La viola es, básicamente, un instrumento casi de juguete. Un charango electrico imposible de afinar.

Quine estaba ahí, hablando con el dueño. Después me enteré que vivía enfrente. Yo apenas entré lo vi, y ya sabía que era él. Y me dieron ganas de abrazarlo. No dije nada. Lo miraba de reojo y en un momento pensé, ilusionado, que él escuchaba algo de lo que yo tocaba.

Robert Quine empezó el punk neoyorkino antes que casi nadie tocando con los Voidoids en el glorioso CBGB's. No habia todavía Sex Pistols ni Clash ni pelotudos con cresta sacando la lengua.
Este mismo tipo recogió a Lou Reed en cucharita cuando Lou ya era una caricatura, un chiste malo, en los ochenta, y lo hizo volver a lo grande con dos discazos (The Blue Mask y Legendary Hearts). Bob lo resucitó y le dió una segunda vida.

Quine era un virtuoso mas allá de los animales que lo rodeaban, un punk rocker por elección y no por limitaciones musicales. Y podía, entre el caos y el ruido, pelar licks de jazz como si estuviese zapando con Miles.
El punk verdadero salió de New York, y tenias que tener muchos huevos para tocarlo. Y Bob fue de los primeros en estar ahí. En el 77, mientras todos estaban duros en Studio 54 bailando disco bajo la pelota de cristales, el rock n'roll estaba en el downtown hirviendo desde un sótano.
Habia que tocar rapido, transpirar la camiseta y salir rajando antes de que te caguen a palos.

Si no lo viste nunca, te aseguro que la primera impresión que te da es la del anti-rock. Parecía un vendedor de autos usados a pocos días de jubilarse. Con esa actitud de "todo me importa realmente un carajo y tu cara tambien". Pelado, encorvado, la mandíbula desencajada, y con unos Ray Ban Wayfarer clavados en la cara dia y noche. Pero sus dedos siempre encendidos, humeantes.

Se dió el gusto de mandar a Lou Reed a la mierda y dedicarse a proyectos de free jazz extraños o a tocar con capos como Matthew Sweet, Marc Ribot y hasta Tom Waits. Pero en el 2004, hundido en la depresión por la muerte de su esposa, decidió matarse con un pinchazo letal de caballo. Igual que mi mejor amigo. Ahora que lo pienso, y aunque él no lo sabía, creo que Bob también era mi amigo.
Se lo tendría que haber dicho en la cara.

Bob Quine fue un fucking genio. Un genio por ser tan hardcore y dulce al mismo tiempo. Un verdadero guitarrista de rock. Asi de facil de decir, terriblemente dificil de lograr.

Ver a Quine tocar el solo en el tema de Lou, "Waves of Fear", te produce goce o espanto. Depende. Una canción que da miedo. Pero él le metió el solo mas enfermo y grandioso de la historia.
Si querés escuchar lo de siempre, alejáte de Quine. Te va a hacer mal......

4 comentarios:

Anónimo dijo...

me cayó muy bien este bob quine, no lo tenía

y eso que no me cabe ni un poco lou reed

Freako

Ruperto Medina dijo...

Tiene mucha onda; como el padre de milhouse tocando la viola; pero es asqueroso su solo. Es el desgano final: tipo, toco cualquier basofia en plan oficinista cansado, total estos giles flipan igual!

JmV dijo...

Queridos amigos musicos: estos posts son para ustedes: aprendan o sigan en la misma. Quine es un capo total. La vibra que tenia era imposible.
Evolucionemos por favor.

Anónimo dijo...

Tiene onda profesor gabinete,pero suena bien. Que Maximiliano Guerra, siga con el baile y no incursione más en el canto.