Tuve un sueño. No el de Martin Luther King, pero uno igualmente revelador, aunque un tanto inconsistente. Aquí va.
Resulta que estoy en Balvanera comprando una pizza y aparece Paul McCartney. El tipo está en bermudas con una remera cuadrillé fucsia; el pelo engelado casi brillante y una bolsa llena de diarios viejos.
- “Paul?” le pregunto, con los ojitos saltones de emoción para generar una especie de afinidad ídolo/fan (nunca falla, y salvo que el ídolo sea un asqueroso total...algo te va a decir…)
- -"No, soy Cacho Castaña….mas bien que soy Paul!" me bate con cara de tujes.
Ahí me quedé frizado, mas que nada por el mal aliento del tipo y porque a los gritos le pidió al de la caja una grande de mozzarella sin aceitunas. Una falta de respeto total….una cosa es que seas Paul McCartney y otra es que no esperes tu turno, porque yo estaba antes y porque además, había una señora paralítica comiendo una empanada de humita que se asustó ante semejante estridencia.
La desilusión fue enorme. Este tipo fue nombrado caballero de la corona? Este tipo escribió “Let it be”? Este tipo……no se lava los dientes?
Sir Paul pegó un portazo y se fue sin pizza ni nada. Algo lo incomodó, probablemente se dio cuenta de lo maleducado de su accionar y prefirió esfumarse. El de la caja se quedó sonriendo conspicuamente. La vieja siguió con su empanada, aún cuando un enorme grano de choclo había caído desde su boca hacia su falda (finalmente se trataba de su molar, que se aflojó por el stress….pero se lo acomodó rápidamente sin dramas)
Pero al salir tan raudamente del bolichón, Paul cruzó la calle sin mirar y ......zas!!!! Una cupé fuego (turbo, modelo `83) lo pasó por arriba y lo dejó como un Kalquito. Momento de estupor.
No podía creer lo que estaba viendo desde adentro de una maldita pizzería: allí yace Paul McCartney ensangrentado y sin vida, y la gente como si nada……….les juro que la cara del conductor del Renault Fuego, para colmo, era igualita a la de Mark David Chapman. Quizás con una aire mas a Silvio Soldán regordete, pero esa onda de jeta.
- “No te puedo creer! Un cliente de toda la vida! Pobre flaco!” me dice el pizzero, visiblemente consternado y entre acuosas lágrimas.
Mas allá de no entender nada y encontrarme en evidente estado de shock, atiné a balbucear una especie de reacción ante ese sentido lamento….y ahí fue cuando el mismo dueño de la pizzería me dijo lo que no esperaba, ni por asomo, escuchar:
Que el flamante finado en cuestión (“Paul”) era, en realidad, el “Flaco Falaschi”, un vecino del barrio…….exactamente igual, pero igual/igual a McCartney…
En fin, una vida es una vida, se supone que todas valen lo mismo. Me dio pena lo que le pasó al quía.
Pero los sueños son tan crueles como la realidad.
Pero los sueños son tan crueles como la realidad.

2 comentarios:
http://www.youtube.com/watch?v=4xljFT44Y1Y
G E N I A L
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